martes, 21 de noviembre de 2017

Rebuscando en el baúl de los recuerdos (III): Cueva de la Playa d'Antilles y Cueva de Cuanda.

¡Aḥayádevos, cueveros!

Continuamos con la publicación de trabajos y topos ya antiguas, pero que permanecían inéditas (y casi olvidadas en una carpeta del disco duro). En esta tercera entrega damos a conocer otras dos cuevas llaniscas de pequeño desarrollo. Una en la plataforma litoral, en Cue: la Cueva de la Playa d'Antilles. La otra -apenas una covacha- se sitúa en la Sierra de Benzúa, próxima a la localidad de La Llende: la Cueva de Cuanda.

Cueva de la Playa d'Antilles


El área de Cue, una pequeña plataforma calcárea confinada entre las cuarcitas impermeables de la sierra plana (la Cuesta de Cue) y la línea litoral, presenta un karst bien desarrollado, aún a pesar de la escasa superficie que ofrece. De hecho presenta más de un complejo kárstico, con al menos dos ríos subterráneos que vierten directamente al mar.
El más desarrollado e interesante de estos complejos kársticos se ubica en el propio núcleo de la población, y lo conforman distintas cuevas como La Cuevona (241 m de desarrollo), La Cuevina (36 m), la Cueva C-4 (90 m), y la Cueva'l Bolugu, importante sumidero de escaso desarrollo (30 m). Todas estas cavidades fueron exploradas y topografiadas por la S.E. Hades en 1996, publicándose en el nº 32 del boletín 'Filtraciones' ('Nuevas cavidades para el catálogo de Llanes', artículo escrito -aunque no consta en él- por J.L. Díez Dizy y un servidor). La resurgencia de este río subterráneo, una cueva de boca amplia en pleno acantilado, también nos era conocida. Sin embargo la intensa polución que en aquellos años soportaba este arroyo nos impidió explorarla.
El otro sistema kárstico es el que concluye en la cavidad que aquí presentamos, la única documentada por el momento para esta segunda red de drenaje.

Como indica el nombre, la Cueva de la Playa d'Antilles se sitúa en la propia playa de Cue (que dicho sea de paso, parece haber sido formada al invadir el mar una serie de dolinas -y desmantelarlas parcialmente- en la importante transgresión del final del Pleistoceno), y su boca de dimensiones amplias se sitúa bajo el cantil de la parte oriental del arenal quedando casi totalmente sumergida en la pleamar. Por ella surge un pequeño arroyo, lo que convierte a la cueva en una de las estampas típicas de esta playa.
La influencia marina en la cueva es evidente, y es necesario aclarar antes de comenzar con la descripción que su trazado puede variar de un año a otro, en función de la cantidad de arena que introduzcan (o sustraigan) de las galerías inferiores las mareas y los temporales, llegando a quedar algunos conductos completamente colmatados en ocasiones.

Como ya se ha dicho, la boca es de dimensiones cómodas y actúa como surgencia de un pequeño caudal de agua dulce. La galería de entrada va disminuyendo hasta un cruce, donde mana el caudal. De frente y en horizontal el conducto más evidente continúa transformándose en gatera al poco. Atravesada ésta llegamos a una pequeña sala de la que parten varias continuaciones a ras de suelo, todas las cuales están comunicadas entre sí, sin ofrecer continuidad. Si regresamos al cruce de la galería de entrada tenemos por la izquierda una galería ascendente, meandriforme, que nos conduce a una sala algo más amplia en la que se aprecian dos niveles. Nosotros accedemos por el fondo, y tras trepar un resalte alcanzamos el piso superior, que ofrece varias continuidades. Por el extremo oriental una serie de resaltes ascendentes a modo de pequeña chimenea nos comunican con un conducto superior cuyo extremo está obstruido en la actualidad, pero que muestra huellas de haber sido hasta tiempos recientes otra boca de la cueva; este es el punto más alto de la cavidad, +17 m. Por el extremo sur de este piso superior arranca otra galería de escasa sección, no representada en la topo y sólo parcialmente explorada. Tras una serie de resaltes descendentes comunica nuevamente con el río, en un tramo con mucha arcilla y, al parecer, ajeno a la influencia marina.

Esta exploración y topografía fueron efectuadas por quien suscribe (entonces en la S.E. Hades) y un amigo no federado, Gerardo Morán, hacia 2001. Teníamos intención de volver al poco para completar el trabajo, pero por una u otra razón esta topo se mantuvo inconclusa, e inédita hasta hoy.

No quiero concluir sin destacar la curiosa fauna de crustáceos y moluscos marinos que puebla las paredes de la cueva, y la peculiar morfología en la que la erosión marina se superpone a las morfologías kársticas. Igualmente destacar que la cueva sólo es visitable en bajamar, y siempre prestando atención a la subida de la marea, que anega completamente parte de los conductos.




Cueva de Cuanda


Esta covacha fue visitada por la S.E. Hades en la Semana Santa de 1995, y su exploración fue descrita en un artículo publicado en el nº 30 del boletín 'Filtraciones' ('Una Semana Santa cuasi espeleológica... y algo más', firmado por Teresa del Campo). Sin embargo, por alguna razón que no recuerdo, la topografía no fue publicada entonces.

La cueva se localiza en la Sierra de Benzúa, no lejos del pueblo de La Llende y próxima al lugar de Cuanda (sitio más conocido por el hospedaje 'La Montaña Mágica' que allí se ubica), hacia el oeste y a cota más alta. Tiene dos bocas modestas que a través de una corta galería estrecha y descendente conduce a una pequeña sala, con viejas formaciones y sin solución de continuidad. En total 17 m de desarrollo, con 6 m de profundidad.



Y eso es todo de momento. Continuaremos...
¡Saludos soterraños!


2 comentarios:

Marius van Heiningen dijo...

Hola Pablo, este verano estuve otra vez en la Cueva de la Playa d´Antilles (y en las cuevas que están en la isla de enfrente) y en el punto más alto de la cueva (+17m)se podía ver la luz de fuera. Asi que, al menos a nivel de luz, se ha desobstruido.
La entrada con la erosión derca del techo, cuando el agua dulce sale por encima del agua del mar, es super interesante.

Un saludo.

Marius van Heiningen

Pablo Solares Villar dijo...

Hola Marius,
Disculpa, no había visto tu comentario. Sí, sin duda, ver la cueva así es bien interesante. Las cuevas de la isla, aunque sé que existen, nunca las he visitado.
Saludos!